8 de septiembre de 2012

30. The Past.

HOLA QUERIDAS LECTORAS, AQUÍ VA UN NUEVO CAPÍTULO DE ESTA NOVELA. CON LA APARICIÓN ESTELAR QUE LE HABÍA PROMETIDO A SHARON. ESPERO QUE OS GUSTE Y INTENTARÉ SUBIR ESTA TARDE ALGO DE INFORMACIÓN A http://idreamofyourfirstkiss.blogspot.com.es/ OS RECUERDO QUE QUIEN QUIERA SALIR, SOLO TIENE QUE DECÍRMELO Y DECIR COMO QUIERE LLAMARSE Y SUS GUSTOS AMOROSOS POR THE BEATLES U OTRA PERSONA DE LA ÉPOCA.


Liverpool; Invierno, Diciembre. 1963

Tras llevar varios días en Liverpool, las cosas parecían que hubieran vuelto al pasado, mi padre continuaba con su trabajo como ingeniero de barcos, pero había regresado para Navidad a casa. Por otro lado mi madre tenía vacaciones que le permitían también estar en casa, dado que trabaja como profesora. Todo era tal y como recordaba exceptuando el vacío que había dejado Stuart. Estas eran nuestras segundas Navidades sin él.

Mama: Esta mañana iré a comprar el pavo para la cena de esta noche. – Me comentó mientras tomaba el desayuno - ¿Tendremos a alguien más para cenar esta noche?

Arqueó las cejas, esperando una respuesta. Fruncí el ceño y negué con la cabeza encogiendo los hombros. ¿A que venía esa pregunta?

Mama: Ah, pensaba que si. – Me explicó – Si deseas puedes invitar a algún amigo.

Tu: Eh, no hace falta mamá. – Le respondí sonriendo levemente – Estas fechas todos pasarán la noche con su familia.

Estaba entrecortada, sin darle una respuesta clara.

Mama: Ah, bueno lo que desees Charlotte. Sabes que a nosotros no nos importa. – Recogió su bolso y tras coger algo de dinero marchó a comprar la cena de esta noche.

Tras desayunar subí a cambiarme, había quedado con un par de amigas que conocía desde  pequeña y que fueron a la Universidad de Arte, junto a mi durante mis dos años y debido a mi marcha no pude verlas durante mucho tiempo.
Dejé la universidad casi a mitad de mi segundo curso, por comenzar el proyecto fotográfico con The Beatles.

Salí de casa y me dirigí hacía la esquina para coger el bus que me llevaría al centro de Liverpool, donde me dejaría en Leeds St.

No tardó demasiado en llegar, y caminé hacía la esquina donde ya pude ver que estaban esperándome a lo lejos.

Sharon: ¡Charlotte! – Me abrazó – No puedes imaginar las ganas que teníamos de verte.

Lena: Nos abandonaste. – Dijo con voz tristona.

Tu: Chicas y yo a vosotras os he echado mucho de menos. – Me Sinceré.

Tras darle otro abrazo a Lena, comenzamos a caminar por Leeds St. Me comentaron y explicaron como habían cambiado las cosas por la universidad y yo les expliqué como era mi nueva vida por Londres y por cada lugar que me les acompañaba en la gira.

Sharon: Poco a poco la gente va especulando cientos de cosas. – Asintió – No puedes imaginar como les gustan los cotilleos, se habló desde que estabas con el manager, y por eso te introdujeron como fotógrafa, hasta que estabas que estabas con algún Beatle.

Reí a igual que ellas lo hacían, por lo que acababa de decir. Pero en el fondo me sentía la persona más cruel del mundo por no contarles a mis amigas la verdad.

Lena: También se habló de esa chica de pelo castaño largo, la periodista. – Sintetizó.

Tu: ¿Merce? – Pregunté.

Lena: Si, ella. – Afirmó – Se comentaba que tenía una relación con Ringo o Paul, dado que la mayoría de las entrevistas suyas, que salen en las revistas son de ellos dos.

Tu: No, no. – Negué rápidamente – Para nada, la gente ya no sabe que inventar.

Lena: Y aquella chica que se llamaba Elizabeth, que dijeron que estaba comprometida con George. - Rieron a la vez.

Tu: Que va, Elizabeth era una fan, que cogieron una fotografía mientras George hablaba tranquilamente con ella. - Les expliqué.

Sharon: Es increíble como lo que hacen para no aburrirse. – Suspiró.

Entramos a una pequeña cafetería, y nos sentamos en una pequeña mesa apartada de las demás, para poder conversar y ponernos al día de todo.
Sharon marchó hacía el aseo y me quedé a solas con Lena, que deseaba contarme algo desde que me había visto.

Lena: Ahora está mejor. – Me explicó – Ya sale con chicos y se fija en ellos.

Tu: Es de las mejores noticias que podía recibir – Afirmé.

Lena: Fuiste un gran apoyo para ella, y cuando marchaste lo sentimos mucho. –Susurró – Pero todos comprendimos que era lo mejor para ti alejarte de Liverpool por un tiempo.

Tu: La verdad es que si que fue lo mejor. – Me sinceré – Me salió esta gran oportunidad y necesitaba respirar aire fresco, aire que no me recordara a Stuart. Era mi hermano y mi gran apoyo, siempre que lo necesitaba estaba ahí.

Lena: Lo sabemos. – Asintió – Y la verdad es que me alegro que ahora estés mejor, se te ve feliz y al estar con ellos parece que te llenen de vida.

Sharon se acercó y ocupó el lugar el cual estaba sentada antes.

Sharon: ¿Qué hablabais? – Preguntó bebiendo un sorbo de té.

Tu: Lena me ha comentado que sales con algún chico. – Sonreí.

Sharon: Ah. Si. – Dijo tímidamente.

Tu: Bueno, ¿Y quién es? – Sonreí ampliamente.

Sharon: Bueno, la verdad es que llevo algún tiempo quedando y conociendo a… - Hizo una pausa, en la cual miró a Lena – A Pete Best.

Tu: ¿A Pete Best? – Pregunté con los ojos que casi se me salían de las órbitas.

Sharon hizo un gesto para que no chillase, ya que algunas personas del local nos habían mirado.

Sharon: No te había comentado nada por carta – Comenzó a explicarse – porque no sabía como reaccionarías, prefería explicártelo en persona.

Tu: No, no. – Negué con la cabeza – Si yo me alegro mucho por ti, y la verdad es que no lo conozco mucho personalmente, pero parece un gran chico.

Sharon: Lo ha pasado realmente mal. – Susurró – Pero ahora está feliz con su empleo y disfruta de Liverpool y de su familia. Y realmente si, es un gran chico.

Tu: Me imagino. – Asentí.

Tal vez poca gente hubiera llegado a conocer el amor que sentía Sharon hacía una persona, y si estuvieran escuchando esta conversación no comprenderían el por qué ella tenía miedo de decirme que estaba con otro chico.
Pero se podría entender viajando al pasado y conociendo diversos momentos de él.

FLASHBACK

Liverpool, 1955

Era un soleado día de Domingo, mi padrea acababa de marchar hacía el puerto donde subiría a un barco y tardaría poco menos de una semana en regresar junto a nosotros. Mi madre se encontraba en la cocina preparando un delicioso pastel de arándanos que cada Domingo hacía y mientras mi hermano mayor de quince años estaba fuera en el jardín junto a un par de amigos.

Yo miraba por la ventana de mi habitación esperando que llegase por primera vez a mi casa aquella chica con la que había congeniado tanto los primeros días de  instituto.

Mama: ¡Cielo! – Gritó mi madre – Tu amiga acaba de llegar.

Bajé rápidamente las escaleras y salí al jardín donde me aproximé a la valla para abrir la puerta a Sharon.

Sharon: Que casa tan bonita Charlotte. – Dijo sonriendo.

Tu: Pasa Sharon. – Cerré la puerta detrás de ella.

Vi como mi hermano, sonriente y alegre con sus amigos y bastante serio con las mías, se acercó a saludar educadamente. Ofreciéndole una sonrisa a mi invitada.

Stuart: Hola, yo soy Stuart. – Le ofreció la mano – El hermano de Charlotte.

Sharon: Hola. – Soltó tímidamente – Yo Sharon.

Stuart: Encantado. – Asintió – Deberíais entrar, mamá esta preparando un pastel de arándanos que huele genial.

Frunciendo el ceño con extrañeza, hice caso a mi hermano y llevé a Sharon dentro, donde pudimos comer pastel de arándano y pasar toda la tarde jugando y extrañamente, hablando de mi hermano.

Liverpool, 1960

Caminaba junto a Sharon por Canning Street, nos dirigíamos a la casa que Stuart compartía con unos amigos. Nos había invitado a comer aprovechando que su compañero y sus amigos no iban a estar hoy por allí.
No es que no quisiera que estuvieran, si no que había más tranquilidad cuando no estaban.

Llamamos al timbre y tardó menos de un minuto en abrirnos, entré y le saludé con un beso en la mejilla y él repitió el mismo gesto con Sharon.

Tu: Que bien huele. – Sonreí dejando el abrigo en la percha – Esto es nuevo Sharon, aquí siempre apesta a calcetines sucios.

Sharon soltó una carcajada, y a los instantes Stu saltó en su defensa y en la de sus amigos.

Stuart: Es mentira Sharon. – Recriminó – Aquí siempre huele a flores silvestres.

Tras dejar los abrigos nos dirigimos a la cocina donde estaba preparando algo para comer.

Tu: ¿Dónde se ha ido John? – Pregunté.

Stuart: A pasar el día con su tía Mimi creo. – Me explicó.

Sharon: ¿Ese es el chico que te convenció para comprarte el bajo? – Preguntó con curiosidad mientras ponía la mesa.

Stuart: Si, es él. – Afirmó.

Sharon: Y entonces… - Comenzó a decir pensativa - ¿Quién es el que le gusta a tu hermana?

Mis ojos se abrieron de par en par, aquella pregunta que acababa de decir Sharon traería varias consecuencias para mi.

Stuart: ¿A mi hermana? – Preguntó extrañado - ¿Quién le gusta a Charlie? ¿Es un amigo mio?

Dejó lo que estaba haciendo en estos momentos Stuart y nos miró con los ojos como platos a ambas.

Stuart: ¿Quién te gusta? – Preguntó asombrado – No sabía nada. Me lo podías haber contado, antes me contabas todo. ¿Entonces es algún amigo mio? ¿Lo conozco? ¿Tú que sabes Sharon?

Sharon: Bueno, yo pensaba que era el que te había convencido para comprarte el bajo, pero si es el chico que vive contigo sé que no es. – Le explicó.

Tu: Sharon. – Le pellizqué en el brazo, para que guardase silencio.

Sharon: ¡Ay, Charlotte!

Stuart: Espera un momento. – Se quedó pensativo – Es que no solo fue John el que me convenció para que me comprase el bajo.

Sharon: ¿Ah no? – Preguntó extrañada.

Stuart: No. – Negó mordiéndose el labio – También estuvo Paul cuando me la compré y me convencieron.

En ese momento ambos centraron sus ojos en mi, mientras que mis mejillas obtuvieron un tono rosado. Hace un par de días había visitado a Stuart y en la visita John había aparecido junto con su amigo Paul en casa, donde tomé té con él y pude comprobar lo amable y encantador que era.

Stuart: ¡¿Te gusta Paul?! – Gritó sonriente y señalándome con él dedo – Bueno… al menos no te gusta John.
Tu: No me gusta Paul. – Salí en mi defensa – Simplemente comenté que era un chico amable y atractivo.

Stuart: Y que es más mayor que tú. – Me recordó.

Tu: Simplemente tiene un año más que yo. – Le recordé a él.

Stuart: Deberías fijarte más en gente de tú edad. – Me aconsejó – O no fijarte en nadie varón, mejor.

Sharon se marchó hacía el salón para acabar de poner la mesa y entonces pude usar mis conocimientos contra mi hermano.

Tu: Tu te fijaste en Sharon. – Susurré rápidamente – No me hables ahora de la edad Stu.

Stuart: Yo nunca he tenido nada con ella. – Murmuró.

Tu: Pues no sé porqué, porque te gusta. – Susurré.

Stuart: Sh, no me gusta. – Murmuró – Me parece preciosa, pero no me gusta. A parte ella es muy pequeña para mi.

Tu: ¿Ya estás otra vez con la edad? – Susurré - ¿Qué es muy pequeña para ti?

De repente entró Sharon y nos separamos el uno del otro para mantener una conversación normal.

Sharon: ¿Entonces como ha quedado la cosa? – Preguntó.

Stuart: ¿Cómo? ¿Qué cosa? – Se puso nervioso, pensando que había escuchado la conversación.

Sharon: ¿La del chico ese? – Preguntó - ¿Paul?

Tu: Que no me gusta. Dije simplemente que era atractivo. – Me encogí de hombros – Hacéis de todo un mundo.

Y tras decir eso salí de la cocina, mientras podía escuchar sus risas.

February, Liverpool 1961

Hacía un frío que helaba los huesos en las calles de Liverpool, pero ahí dentro entre tantas personas, conversaciones y gritos el calor hacía incluso sudar.

Miré a mi izquierda y comprobé que Sharon estaba bien, y en mi derecha también pude ver que Lena aún seguía junto a mí de pie.

Sharon: Espero que no tarden en aparecer. – Rio y me cogió la mano sonriente.

Lena: Creo que me acaban de romper el pie con el pisotón que me han dado. – Dijo frunciendo el ceño.

Habíamos conseguido un buen sitio en las primeras filas, pero a un lado cerca de la pared. Debido a que la aglomeración de personas estaban más en el centro y preferíamos verlo un poco más tranquilas y calmadas.

La mayoría de chicas que se encontraban allí las reconocíamos de vista, aunque había una gran variedad de edades.

Stuart no iba a tocar esta noche con ellos, simplemente porque no había regresado de Hamburgo junto a ellos.

Hacía unos cuantos meses que en cada una de las cartas que Stu me había enviado me hablaba de una chica alemana que había conocido y que quería que yo también conociese.
Me escribía de sus fotografías, de su interés por ellas y que se veía envuelta en el movimiento llamado existencialista, sobre la libertad de una persona y la responsabilidad de sus actos.
Hablaba tanto sobre ella y sobre sus gustos que tenía ganas de conocerla y saber como era.

Por supuesto Sharon supo todo el interés que desarrollo Stuart por Astrid en Hamburgo y perdió todas aquellas esperanzas que siempre había tenido desde el momento que lo conoció, pero aún así no perdió nunca su amistad por él.

Sharon: Ya salen. – Me sacó de mis pensamientos.

Los chicos salieron junto con el nombre de The Beatles, los cuatro hicieron sonar sus instrumentos y las chicas de Liverpool comenzaron a gritar y a cantar alguna de las canciones que se sabían.
Llevaban unos extraños cortes de pelo, habían cambiado físicamente, exceptuando al batería Pete Best.

Tocaron una buena lista de canciones con las que nos hicieron bailar, cantar y gritar. Con su aspecto de chicos malos, sus chaquetas de cuero negro y sus sonrisas de medio lado, sabía que habían enamorado a más de una chica en aquella sala.

Tras acabar la actuación fue realmente complicado salir de allí, por las chicas que estaban esperando para verles a la salida.

Lena: Chicas yo me marcho a casa. – Dijo tras despedirnos de ella.

Vivía justo a dos calles, por lo que se fue caminando lentamente.
Al contrario nosotras caminamos lentamente por las frías calles de Liverpool, cada una pensando en sus cosas y en lo que acabábamos de vivir ahora mismo, mientras Stuart estaba en Hamburgo.

FIN FLASHBACKS

6 de septiembre de 2012

Personajes e información de la nueva historia.

Hola a todas. 

Bueno ya os comenté que quien quisiera se podía ofrecer para salir en la nueva historia del Blog nuevo: http://idreamofyourfirstkiss.blogspot.com.es/ quien quiera que se pase y lo agregue para seguirla.

Las personas que me han informado que quieren salir, por ahora, son:

  • Marie Lennon.
  • Leyre Vázquez.
  • Abril Lennon.
  • Beatriz.
  • Carla Andrea Cofre.

Pues estas chicas son las que por ahora quieren aparecer en la nueva novela, os querría preguntar si queréis algún nombre en especial, alguna característica física o de actitud que quisierais explicarme para que la escriba, inclinación masculina de los cuatro de Liverpool o algo por el estilo.

INFORMACIÓN DE LA NUEVA NOVELA.

Ahora cambiando de tema quería hablaros de la nueva historia. En este Blog comencé creando la que podéis leer, que trata sobre la hermana (En la ficción) de Stuart Sutcliffe, que se convierte en la fotógrafa del grupo de los de Liverpool. 
Para esta nueva novela he pensado algo más, podría decirse, algo más centrado, dado que en esta se puede ver bastante el paso del tiempo y concurre a lo largo de la carrera de The Beatles, en la otra que comenzaré quiero que haya mucho el paso de los años y se centre más en una época, aunque con muchos Flashbacks, tengo pensado.

Por lo tanto se centrará más en la última etapa de The Beatles, pero con Flashbacks del principio. Tengo pensado que las nuevas personajes no tengan nada que ver unas con otras, espero no decepcionar a alguna si  tenía pensado ser otra cosa en la historia. Pondré empleos, tipos de vida y condiciones diferentes a las que aparezcan, como no conozco a ninguna personalmente y no tengo nada contra vosotras lo elegiré al azar.

Antes que nada quiero dejar claro un par de cosas, hay 4 Beatles y por ahora sois más de 4 las que queréis participar y tal vez hayan más, aparecerán nuevos personajes masculinos en la historia, supongo que de la época y que tengan que ver con ellos. Con esto quiero decir que no sé si acabaréis con alguno de los cuatro de Liverpool o con otras personas, o nunca se sabe. 

Por último si queréis comentarme algo de alguna novela, ideas, opciones o cualquier cosas a Twitter: @Bigsubmarine o por aquí mismo.

Muchos besitos y abrazos. 

5 de septiembre de 2012

29. At home.

ANTES QUE NADA, AVISAROS QUE ES BASTANTE IMPORTANTE QUE LEÁIS LA ENTRADA ANTERIOR. Y SI QUERÉIS SALIR EN LA NUEVA HISTORIA COMENTARLO EN ESA ENTRADA. 


Liverpool; Invierno, Diciembre. 1963

Una leve caricia suave hizo que fuese abriendo los ojos lentamente para toparme con una dulce sonrisa.

John: Ya llegamos. – Susurró.

Me levanté del asiento con los ojos entrecerrados y dormidos aún.

Paul: Parece que has echado una pequeña siesta. – Dijo sonriente.
 
Ringo: Al menos alguien ha podido descansar. – Murmuró mentiéndose un cigarrillo en la boca.

John: ¿Qué murmuras Ringo? – Dijo mirándole desafiante.

Ringo: Nada John.

Cogimos el equipaje que se encontraba en el compartimento y avanzamos en busca de la puerta de salida.
Al ser un viaje con horario nocturno, la mayoría de personas que viajaban eran empresarios y trabajadores, que querían llegar a su hogar como nosotros. Por lo que no había demasiado movimiento.

George: Es gratificante viajar así. – Confesó- Sin alborotos.

Ringo: No alces mucho la voz. – Susurró – Pueden oírte y aparecerán de la nada.

Bajamos del tren, al parecer la gente no se había percatado de su viaje de regreso a Liverpool, había sido el secreto mejor guardado de todo el tiempo.

Paul: Brian dijo que habría varios coches esperando en la puerta. – Comentó.

Caminamos hacía la puerta de salida, pero allí no pudimos ver ningún coche esperando.

Paul: No tardarán en venir. – Explicó – Estoy molido.

Ringo: Que ganas tengo de llegar a casa. – Avanzó cogiendo su maleta.

George: Ringo ya estamos aquí. – Dijo alegre.

John: ¡Oh! Que ilusión voy a ver a tía Mimi. – Ironizó.

Tu: Sabes que en el fondo la echas de menos. – Asentí.

John: No del todo. – Se encogió de hombros – Aunque un poco.

Sonreí y me puse a pensar como sería mi recibimiento en casa, echaba mucho de menos a mis padres y tenía ganas de volver a verlos. Aunque por otra parte, el regresar a casa me traería miles de recuerdos de Stuart y estando alejada de Liverpool y trabajando hacía que mi mente no estuviera casi pendiente de él.
  
Paul: Ya están aquí. – Dijo haciendo señas para que parara.

Ringo: Hay dos. – Informó – Tendremos que pensar como nos dividimos.

George: Ringo y Charlotte, viven pasando Sefton Park. – Explicó – Y Paul y John viven bastante cerca.

John: Pues ¿Vamos nosotros tres en este? – Preguntó – Y Ringo y Charlotte en el otro, desgraciadamente. ¡A ver que hacemos Richard!

Ringo: No lo quieras saber. - Rio por primera vez en la noche, y fue para alterar a John.

John: ¿Que has dicho? - Dijo acercándose a él, mientras Ringo le hacía burla.

Paul: John, era un broma. - Sonrió echándole hacía atrás.

Negué con la cabeza y sonreí, acariciando la espalda de John mientras él entrecerraba los ojos dirección a Richard.
Comenzamos a despedirnos, aunque John aún así no paró de picar a Richard.

Paul: Recuerda que estás invitada a mi casa a comer. – Me recordó.

Tu: Tranquilo, no lo olvido Paul. – Sonreí.

John: ¿Cómo que invitada a tu casa comer? – Preguntó entrando en la conversación.

Paul: Tranquilo John, que tú también vienes. – Rio – Os invité a todos, recuérdalo.

John: ¡Ah! – Asintió – Es verdad. ¿Pronto nos vemos?

Asentí y deposité un pequeño beso en su mejilla, teníamos que seguir siendo cautos aunque no hubiera fans cerca, siempre podría haber cualquier periodista o fotógrafo haciendo su trabajo.

George: Adiós Charlotte. – Sonrió despidiéndose con la mano.

Tu: Adiós George. – Le devolví la sonrisa.

Entré al taxi junto a Ringo, que parecía seguir preocupado al igual que este tiempo atrás.

-          ¿A dónde desean que les lleve? – Preguntó amablemente.

Ringo: Primero pásese por el 37 Aigburth Drive – Dio la dirección de mi casa – y después marche hacía el 10 Admiral Grove.

El conductor no evitó mirar por el espejo con curiosidad, para mirarnos después de haber nombrado ambas direcciones.

Tu: Richard. – Susurré – No puedes seguir así.

Ringo: ¿Así como? – Preguntó como si no hubiese comprendido.

Tu: Así como llevas las últimas semanas. – Le expliqué – Si estás mal por Merce, ¿Por qué no hablar con ella y solucionar las cosas?

Ringo: No estoy mal por ella. – Volvió a decir – No sé como os lo tengo que explicar Charlotte.

Tu: ¿Entonces por qué estás mal? – Le pregunté.

Richard se encogió de hombros y evitó mi conversación mirando por la ventana del autocar.

Estuvimos así en silencio todo el camino, fue un viaje tranquilo, seguramente comparado con el otro taxi el cual llevaba a los tres chicos restantes. Pobre del otro conductor, lo que debería de estar resistiendo con ellos.

-          Ya hemos llegado al 37 Aigburth Drive. – Informó.

Ringo se giró por primera vez en el viaje y depositó un pequeño beso en la mejilla, mientras me agradecía susurrando en mi oído la pequeña conversación de este viaje.

Tu: ¿Por qué? – Pregunté desconcertada.

Ringo: Porque siempre sabes lo que me hace falta. – Sonrió y achinó sus preciosos ojos azules.

Le devolví la sonrisa y bajé del coche mientras el taxista sacaba mis maletas del maletero.

Me despedí con la mano y me giré para ver mi casa, la que hacía meses que no veía ni pisaba. Suspiré y abrí la valla para entrar al jardín y miles de recuerdos me llegaron en ese momento.

FLASHBACK

1956 Liverpool

Me encontraba en el jardín de casa, columpiándome en un pequeño columpio que entre papá y Stu habían construido para mi disfrute.

Mama: Charlotte, la comida ya esta lista. – Dijo asomándose por la ventana de la cocina.

Tu: No tengo hambre. – Murmuré para mi misma.

Dejé ese aviso de mi madre a un lado, y seguí cabizbaja balanceándome lentamente, arrastrando los pies mientras me movía.

Acaba de recibir la noticia de que mi hermano, tras acabar el colegio tenía idea de entrar a la universidad de Arte de Liverpool, hasta ahí todo perfecto, pero también comentó que se iría a vivir a otro lugar para poder trasladarse mejor a la universidad, cosa que me afecto.

La puerta de atrás se abrió y sin mirar hacía ella, ya supe quien sería. Se acercó con las manos en los bolsillos y se quedó parado justamente a mi lado, para después agacharse y mirarme con esos ojos iguales que los míos.

Stuart: ¿Vamos a comer? – Preguntó arqueando las cejas.

Negué con la cabeza sin soltar palabra de mi boca.

Stuart: Char, hay que entrar a cenar. – Decía lentamente – Tienes que comer para crecer. No querrás quedarte así de pequeñaja siempre. ¿No?

Me encogí de hombros, no estaba por la labor de hablar con él.
Suspiró y se dirigía detrás de mí, para comenzar a balancearme lentamente.

Stuart: A ver… - Suspiró – Tal vez adivine porque estás así. Es… ¿Por qué manché sin querer a tus muñecas de pintura?

Negué con la cabeza ágilmente.

Stuart: Es… ¿Por qué me comí el último trozo de pastel de arándonos, que preparó mamá? – Preguntó.

Obviamente volví a negar con la cabeza.

Stuart: ¡Ah! – Grito – Ya se, es porque anoche regresé tarde a casa y no me pude despedir con un beso antes de irte a dormir. Pero luego entré para dártelo cuando estabas durmiendo Char.

Tu: No es por eso Stu. – Dije levantándome del columpio.

Stuart: ¿Entonces por qué es? – Preguntó encogiéndose de hombros.

Tu: Sabes perfectamente, que es porque te marcharás cuando comiences la universidad. – Le alcé la voz – Y tú estas deseando marcharte de casa, para perdernos de vista.

Mi hermano arqueó las cejas, tras escuchar estas palabras de su hermana pequeña de 12 años.

Stuart: Pero Charlotte. – Dijo con un extraño gesto en el rostro – Para nada quiero perderos de vista a ti y a los papas.

Las lágrimas se iban acumulando en mis ojos y justamente antes de que resbalaran por mis mejillas mi hermano me dio un cálido abrazo.

Stuart: No quiero que pienses eso Charlotte. – Me explicó – Me marcharé más cerca de la universidad, pero no creas que te librarás de mi tan fácilmente, cada semana voy a venir para escucharte reír, verte sonreír y a veces discutir conmigo. Sobretodo cuando tocas mis cosas y te burlas de mi.

Solté una pequeña carcajada, que no pude evitar al recordar las peleas tontas que teníamos casi todos los días.

Me separé de él y recibí un beso suyo en la mejilla.

Stuart: Y ahora vamos a comer, que mamá estará esperándonos. – Me recordó.

Me dirigí camino de casa cogida de su mano, ese día me demostró y pude comprobar más adelante que todas las cosas que decía y las promesas que hacía eran cumplidas. Cuando se mudó no había semana que no le viera aparecer por casa, para hacerme sonreír, reír y a veces, como él dijo, discutir. Pero discusiones que acababan con más sonrisas.